Articulo de referencia

Maroma

La maroma campesina (o cuerda floja campesina), también conocida como maroma , circo campesino o circo de los pobres , es una expresión artística escénica tradicional del sur de...

La maroma campesina (o cuerda floja campesina), también conocida como maroma , circo campesino o circo de los pobres , es una expresión artística escénica tradicional del sur de México . Esta práctica combina elementos de acrobacia , teatro , poesía y música , y se caracteriza por la ejecución de acrobacias en cuerdas y trapecios al aire libre. [ 1 ]

Aunque históricamente presente en diversas regiones, su práctica se concentra actualmente sobre todo en la región Mixteca (que abarca partes de los estados de Oaxaca , Puebla y Guerrero ). En esta zona, se considera un símbolo de identidad cultural y comunitaria, frecuentemente asociado a las celebraciones de las fiestas patronales . [ 2 ]

Historia

Al final de la época colonial, en el contexto de las Reformas Borbonesas en Nueva España , la administración virreinal implementó cambios destinados a modernizar la administración y la moral pública. Mientras la Ciudad de México experimentaba transformaciones urbanas, la sociedad mantenía una marcada estratificación. En este entorno, los espectáculos públicos constituían un punto de encuentro para una población diversa, compuesta por peninsulares , criollos , mestizos , indígenas y castas . A diferencia de los espacios exclusivos de la aristocracia y la burocracia, el maroma reunía a diferentes estratos sociales en patios de barrio, plazas públicas y, durante ciertas temporadas, en el Real Coliseo de México . [ 2 ] [ 3 ]

Durante este período, el espectáculo aún no poseía las características del circo europeo moderno; en cambio, se asemejaba a las artes de los juglares, charlatanes y funambulistas medievales ( volatines ). Las compañías maromeras solían actuar en plazas, patios y, con frecuencia, como números de intermedio en palenques y corridas de toros. A pesar de su popularidad, se enfrentaban a la vigilancia de la Inquisición , que censuraba la sátira y los actos considerados inmorales, así como a las restricciones de los teatros oficiales, que veían a los artistas callejeros como competencia económica. [ 4 ]

La actividad de los maromeros integraba la destreza física con la sátira social y el ilusionismo. Los volatines , influenciados tanto por la tradición medieval europea como por las prácticas indígenas, realizaban acrobacias sobre cuerdas hechas de ixtle o cáñamo. Documentos de la época registran figuras como Sebastián , un funambulista que descendía del escenario a la galería del teatro ( cazuela ) sobre una cuerda floja, a veces llevando a otros acróbatas o disparando desde las alturas. [ 5 ]

El monopolio del Coliseo y la economía del espectáculo

La actividad profesional de estos artistas estaba regulada por el monopolio del Real Coliseo de México . Este recinto, administrado por el Hospital Real de Naturales , dependía de los ingresos de taquilla para financiar sus obras de caridad. Las autoridades virreinales consideraban a los maromeros callejeros y a las pequeñas compañías de títeres como competencia que afectaba los ingresos de la Corona y la caridad pública. En consecuencia, se establecieron regulaciones que restringían las presentaciones independientes dentro del trazado central de la ciudad o durante los horarios que coincidían con las funciones del Coliseo. [ 6 ]

Esta política creó una excepción durante la Cuaresma . Durante este período litúrgico, el teatro de comedia formal suspendió sus actividades, dejando al Coliseo sin sus ingresos habituales. Ante esta situación, la administración del hospital permitió el uso del teatro a maromeros , titiriteros y funambulistas. Antes de su presentación, las compañías debían someterse a audiciones ante el administrador del hospital para evaluar su aptitud y rentabilidad, convirtiéndose temporalmente en el principal entretenimiento de la capital. [ 7 ] [ 2 ]

La Inquisición y el ilusionismo

Existen registros documentales sobre la interacción entre los maromeros y el Tribunal del Santo Oficio de la Inquisición . En un contexto social donde los límites entre la ciencia, la habilidad manual y lo sobrenatural no siempre eran claros para la población en general, los trucos de los llamados "magos de la magia" eran ocasionalmente examinados bajo sospecha de brujería. Los archivos inquisitoriales contienen actas contra artistas cuyas prácticas fueron investigadas.

Un caso documentado es el de Antonio Farfán, un titiritero procesado en 1729. Farfán, que viajaba por el Bajío realizando actos de prestidigitación —como restaurar una cinta cortada o supuestas adivinaciones—, fue denunciado bajo sospecha de un pacto demoníaco, situación agravada por las propias afirmaciones del artista sobre la posesión de conocimientos ocultos. La Inquisición investigó estos actos, considerándolos un riesgo para la fe pública. [ 2 ]

Asimismo, en 1769, Juan Miguel de Churumbela , un mulato maromero , fue procesado. Churumbela utilizaba técnicas de ilusionismo para simular la extracción de objetos extraños de los cuerpos de los enfermos, cobrando por estas supuestas curaciones. Su juicio evidencia el uso de habilidades escénicas con fines fraudulentos y la vigilancia eclesiástica sobre prácticas que podrían contravenir la ortodoxia religiosa o médica. [ 2 ] [ 1 ]

El uso de imágenes religiosas en los espectáculos también fue fuente de conflicto. El artista indígena José Antonio de Jesús Juárez fue perseguido por realizar trucos de transformación utilizando estampas de santos. Para el Santo Oficio, la manipulación de imágenes sagradas en un contexto de entretenimiento profano constituía una irreverencia. [ 1 ]

Vida cotidiana, itinerancia y organización

La práctica del maromero novohispano se caracterizaba por su carácter itinerante. Debido a las restricciones en el Coliseo de la capital, numerosas compañías viajaban por las provincias, dirigiéndose a destinos como Puebla, Querétaro , Guadalajara o Veracruz . Estos traslados implicaban riesgos relacionados con la seguridad vial y las condiciones climáticas, así como negociaciones con las autoridades locales. Los alcaldes mayores y corregidores frecuentemente solicitaban pagos o presentaciones privadas a cambio de permisos de operación. [ 2 ]

La organización gremial se basaba fundamentalmente en núcleos familiares, transmitiendo el oficio de generación en generación, como se observa en los registros de familias como los Ortiz o los Rato. La división del trabajo generalmente integraba a todos los miembros: los hombres solían realizar actos de fuerza y ​​equilibrio, mientras que las mujeres y los niños participaban en pantomimas y danzas. La participación femenina, ejemplificada por figuras como "La Romanita", era constante, aunque su exposición pública generaba opiniones diversas respecto a las normas sociales de la época. [ 1 ]

La inestabilidad económica llevó a muchos maromeros a dedicarse a la pluriactividad. Los archivos judiciales indican que varios artistas declararon oficios alternativos como tejedores, panaderos, sastres o sirvientes, practicando el maroma de forma estacional o complementaria como estrategia de subsistencia económica. [ 2 ]

Referencias

  1. 1 2 3 4 Shintani, Walter (2 de octubre de 2019). "Maromeros - Revista Altaïr" . Revista Altaïr (en español) . Recuperado el 26 de noviembre de 2025 .
  2. 1 2 3 4 5 6 7 Carrillo, Julian Antonio (2014). "La Maroma: El resurgimiento del circo rural en la Mixteca, México" . Maestría en Artes en el Departamento de Folclore y Etnomusicología, Universidad de Indiana .
  3. Calzada Martínez, Hilda (2000). «Maromeros y titiriteros en la Nueva España a finales de la época colonial» (PDF) . UNAM .
  4. Alberro, Solange (2009). "Los efectos especiales en las fiestas virreinales de Nueva España y Perú" (PDF) . Historia Mexicana . ISSN 0185-0172 . 
  5. Calzada Martínez, Hilda (2000). «Maromeros y titiriteros en la Nueva España a finales de la época colonial» . bibmacro-descubridor.dgb.unam.mx . Consultado el 26 de noviembre de 2025 .
  6. Castro Gutiérrez, Felipe (9 de noviembre de 2022). «Los indios leñadores, madereros y carboneros en la sociedad novohispana» . Cuadernos de Historia (en español) (57): 27– 49. doi : 10.5354/0719-1243.2022.68831 . Consultado el 26 de noviembre de 2025 .
  7. Vera García, Fernando (2024). «Los artistas negros del coliseo y de la calle en la Nueva España del siglo XVIII» (PDF) . Nuevas glosas: estudios lingüísticos y literarios . ISSN 2954-3479 .