Articulo de referencia

Consorcio de la Zona Franca de Vigo

El Consorcio de Libre Comercio de Vigo es una institución pública que trabaja desde 1947 para fomentar el comercio internacional y el desarrollo económico del sur de Galicia . D...

El Consorcio de Libre Comercio de Vigo es una institución pública que trabaja desde 1947 para fomentar el comercio internacional y el desarrollo económico del sur de Galicia . Desde su área logística, situada en el puerto de Vigo , el consorcio gestiona una zona franca con todas las ventajas que conlleva para la importación y exportación. Como agencia de desarrollo económico, el consorcio es el principal promotor de parques empresariales en su área de influencia. Además, proporciona a las empresas toda una serie de servicios, entre los que se incluyen: financiación, a través de la sociedad de capital riesgo Vigo Activo; apoyo a los emprendedores, a través de los centros de iniciativa empresarial y la colaboración con la Universidad de Vigo en forma de financiación semilla; así como la información financiera necesaria para la toma de decisiones, a través del servicio de información empresarial Ardan.

En la actualidad, unas 350 empresas ocupan los diferentes parques promovidos por el Consorcio. La red de parques de la Zona Franca generó en 2010 el 26,57% de la riqueza total del Área Metropolitana de Vigo y el 25,56% del empleo total de la región. El consorcio está trabajando actualmente en la ampliación de los casi 5 millones de metros cuadrados de suelo ofertados y gestionados en los parques empresariales de Balaídos, Bouzas, A Granxa, Parque Tecnolóxico e Loxístico (PTL) y Porto do Molle, a través de la nueva Plataforma Logística e Industrial Salvaterra-As Neves (PLISAN) y un nuevo Parque Empresarial en Vigo.

Vista de la sede del Consorcio y del Libre Comercio en la Ría de Vigo

El consorcio está formado por entidades como el Ayuntamiento de Vigo, la Diputación de Pontevedra, la Cámara de Comercio, la Autoridad Portuaria y el Estado español ; siendo el Consejo de Ministros el encargado de nombrar al Delegado Especial del Estado propuesto por el Departamento de Hacienda.

La actual diputada del Estado, Teresa Pedrosa, preside las reuniones mensuales del comité ejecutivo, órgano responsable de la gestión, administración y funcionamiento de esta institución pública. La presidencia del Consorcio recae en la Alcaldía de Vigo.

Representantes estatales

Nombres y fechas de designación de los representantes estatales en el Consorcio de la Zona Franca de Vigo:

  • Rafael Portanet Suárez: 22/09/1947. [1]
  • Fernando Alonso Amat: 26/06/1978. [2]
  • Francisco López Peña: 27/01/1989. [3]
  • Pablo Egerique Martínez: 07/12/1996. [4]
  • Francisco López Peña: 06/07/2004. [5]
  • María Teresa Pisano Avello: 30/05/2008. [6]
  • Teresa Pedrosa Silva: 02/10/2012. [7]

Historia

Una parte importante del desarrollo de Vigo se debe a las actividades de la Zona Franca. El Consorcio promovió el Polígono Industrial de Balaídos, donde se instaló una fábrica de Citroën Hispania en los años cincuenta, lo que propició el crecimiento de un importante sector automovilístico en Vigo. También fue responsable del desarrollo del Parque Tecnológico de Valadares y de otras importantes operaciones de suelo industrial en la ciudad y sus alrededores, así como de un gran proyecto de recuperación urbana, Abrir Vigo al Mar. El Consorcio puso en marcha el Museo del Mar de Galicia, que una vez terminado fue cedido a la Xunta de Galicia . Durante sus más de cincuenta años de existencia, el consorcio ha desempeñado un papel cada vez más importante en el marco financiero de la ciudad y también en las infraestructuras, la planificación urbana y el apoyo a todo el proceso empresarial, desde los emprendedores hasta la industria consolidada.

Orígenes

Primera tienda del Consorcio en el Puerto de Vigo

En 1947, cuando se publicó en el Boletín Oficial del Estado el decreto por el que el Gobierno español concedía a Vigo el derecho a establecer la tercera Zona Franca de España (después de Barcelona y Cádiz), esta noticia fue acogida con gran entusiasmo por las autoridades locales y las organizaciones empresariales, que comprendieron que las ventajas que ofrecía frente a otras ciudades impulsarían el crecimiento económico de Vigo.

Como explicó Francisco López Peña, diputado del Estado en dos ocasiones, a los estudiantes de la Universidad de Vigo, “cuando se creó la Zona Franca, España aún se encontraba en un estado de total autosuficiencia y con una economía totalmente cerrada. La prohibición de importaciones había sido un gran error, pues en lugar de proteger a la industria del país, encareció los procesos industriales e impidió que la economía se especializara y fuera competitiva. Sin embargo, la Zona Franca permitió la instalación de empresas que aprovecharon al máximo la disponibilidad de importaciones baratas y las posibilidades de exportación. Fue un paso muy importante para la ciudad, una ventaja comparativa que permitió la expansión económica de la ciudad”.

Sin embargo, habrían de pasar algunos años hasta que se cumplieran las esperanzas que generó la autorización para la creación de la Zona Franca. El Consorcio encargado de su funcionamiento y administración estaba presidido por el Ayuntamiento de Vigo y estaba integrado por un Diputado del Estado y varios concejales municipales y representantes de entidades públicas. Debía presentar al Consejo de Ministros un plan para la delimitación de la Zona Franca, por lo que sus miembros debatieron durante un tiempo sobre la orientación correcta que debía seguir el proyecto: industrial o comercial. Rafael Portanet, primer Diputado del Estado en el Consorcio, se decantó por la primera opción, dado que en aquellos momentos era urgente impulsar el desarrollo industrial.

Como señala Juan José Vázquez-Portomeñe en su libro Los consorcios administradores de zonas francas. El Consorcio de la Zona Franca de Vigo: “El debate concluyó con un aparente compromiso, pues el proyecto presentado por el Consorcio para su aprobación por el Gobierno incluía tanto una zona industrial como una zona comercial. Sin embargo, a la larga, se impuso la opción industrial y la zona comercial inicialmente prevista no llegó a materializarse”.

El proyecto inicial contemplaba la construcción de un puerto en Alcabre sobre terrenos recuperados al mar, que incluso incluiría instalaciones de refinería de petróleo. Pero, al hacerse evidentes las enormes exigencias técnicas y económicas que suponía la realización de este plan, el proyecto quedó restringido a una superficie de unos 650.000 metros cuadrados en Balaídos, espacio suficiente para atender las peticiones de suelo presentadas por varias empresas. Esta decisión se tomó ante la amenaza de caducidad de la autorización inicial para la creación de la Zona Franca.

Para adquirir los terrenos de Balaídos hubo que comprar mediante expropiaciones unas dos mil pequeñas parcelas, pero en aquel momento el Consorcio sólo contaba con una subvención estatal de un millón y medio de pesetas, insuficiente para cubrir el coste de las adquisiciones. Finalmente, un préstamo de trece millones de pesetas de la Caja de Ahorros de Vigo permitió a la Zona Franca iniciar su actividad.

Las empresas del aluminio y las ferroaleaciones y, sobre todo, Citroën Hispania, fueron las primeras en aprovechar al máximo los incentivos fiscales que ofrecía la Zona Franca y determinaron de forma eficaz su orientación industrial. En 1956, la decisión del fabricante de automóviles francés de establecerse en Vigo fue un momento crucial, no sólo porque su actividad se convertiría en la principal fuente de recursos financieros que han permitido al Consorcio adoptar su actual papel de institución de desarrollo económico, sino también porque supuso la aparición de un nuevo sector industrial en la ciudad que, con el tiempo, impulsó la creación de una importante red de empresas auxiliares de la industria del automóvil. El actual Cluster del Automóvil no sólo proporciona piezas y componentes a la fábrica de PSA en Vigo, sino que también es proveedor de otros fabricantes de automóviles y atrae a Vigo a empresas multinacionales.

Reglamento de la UE

La entrada de España en la UE en 1986 supuso un cambio radical en la configuración de las Zonas Francas. Por un lado, España tuvo que adoptar la legislación comunitaria, que no considera las Zonas Francas como un tipo de industria, sino como puntos de entrada de productos de terceros países libres de impuestos o aranceles, y por otro, la economía del país pasó a ser totalmente abierta, funcionando con una serie de parámetros diferentes.

Ante estos nuevos acontecimientos, que supusieron la pérdida del carácter industrial de la Zona Franca, el Consorcio tuvo que replantearse la función de la Zona Franca. En este momento se decidió crear en el puerto un área comercial destinada a servicios, logística, almacenamiento de mercancías y apoyo al tráfico internacional. Pero también era el momento de utilizar el patrimonio acumulado para seguir impulsando el crecimiento económico de Vigo y poner en marcha otro tipo de actividades. La Zona Franca se convertiría rápidamente en una agencia de desarrollo local.

Agencia de desarrollo económico

Entrada al Parque Tecnológico y Logístico de Vigo

A partir de 1989 las actividades estrictamente comerciales de la Zona Franca se fueron trasladando hacia la nueva zona portuaria de Bouzas, donde el Consorcio había obtenido de la Autoridad Portuaria la autorización para la utilización de una superficie de 144.352 metros cuadrados a cambio de comprometerse a crear las infraestructuras necesarias para acabar el espacio ganado al mar. Durante la década siguiente se ocuparon todas las instalaciones y en el año 2000 hubo que ampliar la superficie hasta los 200.000 metros cuadrados actuales con instalaciones para el almacenamiento de mercancías tanto al aire libre como cubierto, con aduana propia. Las oficinas centrales del Consorcio también se trasladaron a Bouzas.

En la actualidad, unas cuarenta empresas están presentes en este espacio y disfrutan de las infraestructuras, servicios y ventajas fiscales que se les ofrecen para el almacenaje y distribución de mercancías. Tal y como afirman las publicaciones promocionales del Consorcio, el Área Comercial de Bouzas se ha convertido en la “puerta atlántica” del sur de Europa.

Pero, más allá de su actividad comercial, el papel del Consorcio de la Zona Franca como agencia de desarrollo ha convertido al Consorcio en el auténtico motor de Vigo y su área metropolitana. En este sentido, la creación de parques empresariales y la dotación de suelo industrial a todo tipo de empresas se convirtió en su principal actividad, ya que la enorme demanda de suelo en Vigo estaba obstaculizando el progreso de la ciudad. Al darse cuenta de que el crecimiento económico de Vigo era inferior a su potencial, el Consorcio consideró de suma importancia la dotación de suelo público urbanizado con una gama completa de servicios.

El primer polígono industrial creado por el Consorcio, sin tener la condición de Zona Franca, fue el polígono de A Granxa, situado en el municipio de O Porriño. Inaugurado en 1996, el polígono generó unos tres mil nuevos puestos de trabajo en la comarca de Vigo. Desde entonces y hasta la actualidad, el Consorcio ha actuado como promotor inmobiliario, en colaboración con los municipios donde se ubican los terrenos, de millones de metros cuadrados de suelo empresarial, totalmente equipado y estratégicamente situado en el gran área metropolitana.

El siguiente proyecto fue la creación del Parque Tecnológico y Logístico de Vigo, donde se ubican iniciativas tan interesantes como Texvigo, una cooperativa de microempresas textiles que comparten procesos de I+D y comercialización. En la actualidad, el parque cuenta con unas setenta empresas, entre ellas la multinacional japonesa Denso y la alemana Benteler, que generan aproximadamente tres mil quinientos puestos de trabajo.

Instalaciones bioclimáticas en el Parque Empresarial Porto do Molle

En el municipio de Nigrán, el parque empresarial “Porto do Molle”, con más de un millón de metros cuadrados de superficie, ofrece más suelo para negocios. Porto do Molle ha sido diseñado como una ciudad trabajadora, donde el ciudadano puede trabajar, hacer deporte, comprar, pasear y llevar a sus hijos al colegio.

Además, entre las localidades de Salvaterra y As Neves, fronterizas con Portugal, está prevista una plataforma logística e industrial que será el mayor parque empresarial de la Eurorregión, aunque su entrada en funcionamiento se está retrasando actualmente debido a una serie de demandas judiciales iniciadas por los antiguos propietarios de los terrenos en cuestión. Entre las zonas de Matamá, Valadares y San Andrés de Comesaña el Consorcio está diseñando el último parque empresarial que se construirá en Vigo.

En cuanto a los parques empresariales de la Zona Franca, no hay que olvidar el primero de ellos, el Polígono Industrial de Balaídos, que con una superficie de aproximadamente un millón de metros cuadrados constituye el mayor polígono industrial de la ciudad. En torno a la planta de PSA Peugeot-Citroën en Balaídos se ha creado el potente Clúster Automovilístico Gallego, que da trabajo a más de cuarenta mil personas.

Red de parques de la Zona Franca

Para impulsar el crecimiento económico de la ciudad, el Consorcio ha creado la red de parques de la Zona Franca, que pone a disposición de todas las empresas que operan bajo el amparo del Consorcio infraestructuras, formación, información y capital. Estos servicios se prestan a través de distintas empresas que colaboran con las empresas viguesas.

El Centro de Iniciativas Empresariales (CIE) es una incubadora de empresas que impulsa nuevos proyectos. Ubicado en el polígono industrial de A Granxa, el CIE dispone de una estructura física en la que, durante un tiempo limitado, los emprendedores tienen a su disposición todo lo necesario para la creación de nuevas empresas, tanto en oficinas como en naves industriales. El CIE colabora con los emprendedores analizando sus planes de empresa, asesorándolos en la búsqueda de mercados, ofreciéndoles cursos de formación continua y ayudándolos en la búsqueda de subvenciones oficiales. Debido a la elevada tasa de supervivencia de las empresas creadas en el CIE, que supera el 90 por ciento, actualmente se está construyendo otro CIE en el polígono empresarial de Porto do Molle.

En relación con la política del Consorcio de apoyo a la creación de nuevas empresas, cabe destacar también su participación en Vigo Activo, sociedad de capital riesgo, cuyo objetivo es fomentar la creación de pequeñas y medianas empresas que no coticen en Bolsa y que no sean financieras ni promotoras inmobiliarias, sino que sean empresas gallegas que ofrezcan un producto o servicio innovador y que tengan un alto potencial de crecimiento y rentabilidad.

Además, a través de la base de datos empresarial ARDAN, la mayor de Galicia, el Consorcio ofrece servicios de información financiera que permiten a los gestores de las empresas conocer en profundidad su entorno, vigilar a sus competidores e identificar su posición en su sector.

Esta serie de servicios empresariales está formada por proyectos de valor añadido que ofrecen un elemento diferenciador en la economía de Vigo respecto a otras ciudades.

Otras iniciativas

En los años noventa el Consorcio decidió aprovechar su experiencia en la compra de terrenos y los importantes fondos de los que disponía y estableció una serie de acuerdos con el Ayuntamiento, la Autoridad Portuaria y la Xunta de Galicia para llevar a cabo un proyecto de recuperación urbana de la zona portuaria central de Vigo, conocido como "Abrir Vigo al Mar". La zona portuaria era en ese momento una zona pobre y degradada que creaba una barrera entre la ciudad y el mar. Para modificar esta situación fue necesario eliminar el tráfico rodado en superficie mediante túneles y crear una serie de zonas ajardinadas, de ocio y comerciales. El proyecto de recuperación del frente marítimo fue encomendado a prestigiosos arquitectos y recibió varios premios internacionales de diseño urbano.

Otras actuaciones de la Zona Franca han sido la construcción del Paseo de Bouzas, los aparcamientos públicos de las plazas de Estela y O Berbés y el centro comercial A Laxe. Para la gestión del centro comercial y de los aparcamientos se ha creado la empresa Aparcamientos Subterráneos de Vigo SL, financiada íntegramente por el Consorcio. El Consorcio también ha participado en el proyecto de recuperación del casco antiguo de la ciudad.

Sin duda, el Museo del Mar es la iniciativa que menos parece encajar con un organismo dependiente del Ministerio de Hacienda. Los arquitectos Aldo Rossi y César Portela fueron los responsables del proyecto. Inaugurado en 2002 con una magnífica exposición sobre la Batalla de Rande , una vez finalizadas las obras y puesto en funcionamiento el Museo, el Consorcio se desvinculó de su administración y negoció su cesión a la Xunta de Galicia.

Publicaciones

  • JJ Vázquez-Portomeñe. “Los consorcios administradores de zonas francas. El Consorcio de la Zona Franca de Vigo”. ISBN  84-95458-96-9
  • J. Lebracón Nieto. “El Consorcio de la Zona Franca de Vigo. Industria, comercio y desarrollo urbano”. ISBN 978-84-87887-81-9 

Notas

  1. ^ Decreto del 22 de septiembre de 1947
  2. ^ Real Decreto 1440/1978, de 26 de junio, Archivado el 4 de marzo de 2016 en Wayback Machine .
  3. ^ Real Decreto 97/1989, de 27 de enero
  4. ^ Real Decreto 1750/1996, de 12 de julio
  5. ^ Real Decreto 1379/2004, de 7 de junio de 2004
  6. ^ Real Decreto 932/2008, de 30 de mayo de 2008
  7. ^ Real Decreto 372/2012, de 10 de febrero de 2012
  • Sitio web principal del Consorcio de Libre Comercio de Vigo
  • Vigo Activo
  • Ardán. Servicio de Información Empresarial
  • Parque Empresarial Porto do Molle
  • Parque Tecnológico y Logístico de Vigo
  • Centro de Iniciativas Empresariales A Granxa
  • Un centro comercial Laxe

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